“Viajar es la respuesta. No importa cuál sea la pregunta”

Para una amplia mayoría, esta frase es un mantra de vida. Viajar es sinónimo de felicidad, de descubrir nuevos lugares, de conocer nuevas culturas, de acercarse a formas diferentes de entender el mundo. Además, en una sociedad cada vez más globalizada, viajar es un placer que (casi) todo el mundo puede permitirse.

A pesar de que ahora mismo el turismo está muy marcado por las restricciones que ha impuesto la COVID-19 en todo el mundo, sabemos que volveremos a subirnos a un avión, a sentir esa sensación única cuando llegas al destino y esa melancolía que te invade con la vuelta a casa. Pero, ¿se mantendrá el turismo como lo conocemos hasta ahora? 

Para muchos expertos la respuesta es un contundente no. El futuro de este sector pasa sí o sí por un turismo sostenible. Y es que nos encanta viajar pero muy pocas veces somos totalmente conscientes del impacto medioambiental que implica. La huella que el turismo deja año tras año es terrible y se deben tomar medidas para revertir la situación y apostar por un turismo ecológico y sostenible.

Turismo sostenible: qué es

El turismo sostenible según la OMT (Organización Mundial del Turismo) es “el turismo que tiene plenamente en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales para satisfacer las necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas”. 

Y es que los datos del turismo en el mundo reflejan el gran impacto que este sector tiene en el medioambiente. Según la OMT, en 2018, más de 1.300 millones de personas viajaron por el mundo; en 2019, esta cifra subió hasta los 1.500 millones y se estima que en 2030 sean 1.800 millones. Y si a esto sumamos que un barco contamina como 14.000 coches y que los aviones generan el 2% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono, el efecto en el planeta es brutal.

Sí, viajar contamina pero no significa que tengamos que dejar de hacerlo. En esa lucha está esta nueva vertiente, el turismo sostenible, que apuesta por seguir viajando pero de una forma mucho más responsable y con nuevos hábitos que ayuden a reducir nuestra huella en el lugar destino.

Cómo ser un buen viajero sostenible

Evidentemente, el primer cambio hacia el turismo sostenible debe darse por parte de quienes viajan. Los turistas deben mostrar un cambio de actitud a la hora de enfrentarse a un viaje, desde la planificación hasta el momento que se pone el primer pie en el destino deseado.

En este sentido, estas son las claves para ser el perfecto viajero en el contexto del turismo sostenible:

No viajes cuando todo el mundo. A la hora de decidir cuándo viajar somos, en líneas generales, poco originales. Que todo el mundo se decida por visitar un destino como el santuario de Abu Simbel en Egipto o la Gran Barrera de Coral australiana es demoledor para ese sitio en concreto debido a la sobrecarga de personas. Se trata de distribuir el impacto durante todo el año. 

La elección del destino. No todo “lo malo” que provoca el turismo viene por coger un avión o cualquier medio de transporte, sino que también está implicado el destino en sí. En este sentido, hay lugares más preocupados por conservar su entorno que otros. Por ejemplo, Green Destinations, recoge aquí la lista de los 100 destinos más sostenibles del mundo.

La elección de transporte. Uno de los temas que más controversia genera es el del transporte. Ahora bien, siendo realistas, es prácticamente imposible viajar largas distancias sin avión. Por ello, esta industria ya trabaja en la mejora de sus motores para reducir la contaminación. Además, en buscadores de vuelos ya puedes seleccionar aquellos con menor huella de carbono. Lo que sí es recomendable, una vez llegados al destino, ser lo más responsables posible y apostar por el transporte público, la bicicleta o descubrir el destino caminando.

Elegir un alojamiento que se preocupe por el turismo sostenible. Existen varias certificaciones (Travel Life, Biosphere o Rainforest Alliance) que acreditan que ese establecimiento respeta el entorno natural, los derechos sociales y que fomenta la economía local. La sostenibilidad en este caso también implica un consumo responsable de energías, una gestión óptima de recursos y el uso de productos ecológicos.

Apuesta por lo autóctono. Una vez en tu destino, haz uso de todo aquello que sea local: come en restaurantes que ofrezcan comida y productos locales, contrata a guías locales, cuida el patrimonio, que los souvenirs sean de fabricación local, etc.

Lo rural está de moda. Con la COVID-19, el turismo rural se ha convertido en tendencia y se ha alzado como una de las mejores alternativas para este año 2021. También es una forma de apostar por viajes sostenibles, ya que está estrechamente relacionado con una forma de entender el mundo mucho más respetuosa con el medio ambiente.

Beneficios del turismo sostenible

Los beneficios del turismo sostenible se pueden agrupar en cuatro niveles diferentes:

1. Beneficios medioambientales

Mínimo impacto ambiental, favorece el consumo responsable, logra un desarrollo equilibrado del medio ambiente, genera beneficios económicos en recursos de flora y fauna para la comunidad local y es capaz de vigilar, evaluar y gestionar el impacto del turismo en el territorio.

2. Beneficios culturales

Se respeta la autenticidad de las comunidades locales, promueve la restauración, conservación y uso del patrimonio cultural (arqueológico, arquitectónico y de cualquier obra), promueve las manifestaciones culturales locales y fomenta la tolerancia intercultural.

3. Beneficios sociales

Integra a las culturas locales en la actividad turística, para los turistas es una práctica enriquecedora y fomenta el turismo sostenible en sus lugares de origen, reactiva las zonas rurales, mejora la calidad de vida de la población local y promueve la mejora de las infraestructuras.

4. Beneficios económicos

Genera empleo y estimula el desarrollo de empresas turísticas locales, contribuye a la reducción de la pobreza y potencia el consumo de productos autóctonos y naturales de la zona.

En definitiva, a partir de 2021 (y cuando la pandemia mundial lo permita) viajaremos más, pero también viajaremos mejor. Nuestra maleta se está llenando de responsabilidad social por el medio ambiente y cada vez estamos más concienciados sobre la importancia del turismo sostenible. Priorizaremos más la calidad que la cantidad de viajes en avión, querremos conocer aquellos destinos que apuestan en firme por sostenibilidad y turismo y buscaremos lugares menos concurridos y más salvajes.