La naturaleza se complace con la simplicidad, así lo escribió Isaac Newton y así empezamos este artículo, donde naturaleza y simplicidad irán de la mano enseñándonos todas las posibilidades disponibles para crear espacios acogedores a través de la decoración orgánica.

En esta época post pandémica hemos aprendido que una de las tendencias de interiores que ha llegado para quedarse siempre es la búsqueda del bienestar en el hogar. Por ello, si te estás preguntando cómo encontrar ese confort en tu casa, estás en el lugar idóneo para descubrirlo. A través de las formas orgánicas, los tonos naturales y los materiales artesanales, nos embarcamos en un viaje por la decoración más hogareña, por el diseño orgánico de interiores.

De dónde viene el estilo orgánico en diseño de interiores: arquitectura y arte orgánico

Lo primero es conocer qué es “forma orgánica”. Se trata de un concepto que hace referencia a las formas con contornos irregulares. Muy habituales en la naturaleza, como por ejemplo, en las nubes o los árboles. Estas formas orgánicas no siguen un patrón matemático o una regularidad, como es el caso de las formas geométricas. 

Una vez tenemos el concepto, es momento de echar la vista atrás para descubrir de dónde viene la decoración orgánica, pues aunque es una tendencia actual, sus orígenes se remontan al pasado. Y como en cualquier otro estilo decorativo, el arte y la arquitectura han influido en su “forma”. 

El arte orgánico a través del Biomorfismo

El Biomorfismo fue una corriente plástica del siglo XX que se caracterizaba por utilizar las formas orgánicas (formas sencillas e irregulares) que evocaban el mundo natural y biológico. No fue un movimiento como tal pero del biomorfismo sí bebieron otros estilos artísticos como el surrealismo o el modernismo, marcando a artistas de distinta naturaleza y origen desde 1920 hasta 1950 aproximadamente. 

Artistas surrealistas como Hans Bellmer, Joan Miró, Arshile Gorky o Roberto Matta dibujaron con su creatividad e ingenio formas orgánicas que les transportaban a la tranquilidad y paz de la naturaleza. 

Arquitectura orgánica: integración en la naturaleza

El organicismo arquitectónico o arquitectura orgánica es una vertiente que promueve la armonía del ser humano con la naturaleza y para ello utiliza el diseño para generar espacios de convivencia. 

La idea principal de este movimiento es generar una composición unificada del ser humano (en este caso el edificio donde habita una persona) y el entorno natural. El arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright fue uno de sus precursores de la denominada arquitectura orgánica en la década de 1930 y el encargado de su denominación. Uno de los edificios más populares del arquitecto es la famosa Casa cascada. 

Se trata de un edificio, que fue construido en 1939, situado sobre la cascada del Río Run, en el estado de Pensilvania y que, a día de hoy, es un monumento nacional del país. 

Actualmente este tipo de arquitectura ha ido evolucionando y derivando en otras vertientes con ese mismo fin. Arquitectura ecológica, arquitectura sustentable, arquitectura verde, eco-arquitectura, arquitectura ambientalmente consciente, etc.

Claves de la decoración orgánica: formas, tonos y  materiales

Tanto en el arte como en la arquitectura, las formas orgánicas tienen el papel de generar la unión de la naturaleza con el ser humano. En el diseño de interiores, la decoración orgánica, busca promover una armonía entre el entorno de un hogar y la naturaleza, creando un equilibrio perfecto.

Partiendo de esa premisa, a través de 3 vertientes, descubrirás cómo incluir el estilo orgánico en los interiores: 

Formas orgánicas: un viaje por los sentidos

Es importante que en la decoración orgánica las formas sean cuidadas. Para ello, el mobiliario destaca por su simpleza, y se aleja de estilos más recargados. Por ejemplo, a través del estilo wasabi o japandi, donde el menos es más, encontramos una armonía perfecta. 

Destacar las líneas depuradas del entorno te trasmitirá el confort que necesita una casa, ya que crean ese espacio cálido y hogareño, aportando bienestar al momento. 

Tonos orgánicos: naturaleza viva

El color habla. Por lo tanto es importante que en la búsqueda de una decoración orgánica, le escuchemos. Para aplicar la decoración orgánica en un interiorismo a través de una combinación acertada, escogeremos colores que transmitan la pureza de la naturaleza, a través de los tonos verdes, colores que transmitan la paz de la naturaleza a través de un color beige o los tonos tierra, y para purificar y generar una armonía en el entorno, un color blanco.

También, en la decoración orgánica, dirás adiós a la oscuridad. La luz natural genera esa conexión del ser humano con la naturaleza y en un hogar se consigue a través de las ventanas de exterior, que se integran creando un espacio orgánico muy vibrante. 

Materiales orgánicos: el plus con buen gusto

Los materiales orgánicos son aquellos que su origen es natural, es decir, sin haber sido producidos de forma industrial para existir. Por ejemplo, en el diseño de interiores, un material orgánico muy utilizado es el barro, un material de diseño de vanguardia, que es eco-friendly y sostenible. 

Potencia la decoración orgánica con elementos decorativos hechos de madera, arcilla o piedra, o también, a través de las fibras vegetales. Evita el uso del plástico o de accesorios metalizados y añade elementos que aportan calidez como las alfombras y la decoración con plantas. 

Ahora sí, ya tienes las claves para decorar tu casa con el estilo orgánico y crear interiores que te transporten a la tranquilidad de la naturaleza. Y si quieres continuar inspirándote con estilos que son tendencia, en nuestra comunidad de Instagram encontrarás las mejores cuentas de arquitectura, diseño de interiores, decoración y lifestyle. ¡Te esperamos!

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