La arquitectura sostenible, también conocida como arquitectura ecológica o arquitectura sustentable, se basa en el diseño y la construcción de edificios que cumplen con una serie de requisitos sostenibles, de tal forma que se optimizan los recursos naturales y se minimiza el impacto de dichas construcciones en el medio ambiente.

En los últimos años, la arquitectura sustentable ha ido ganando peso en el sector. Sin duda, esta profesión siempre ha estado ligada a los pensamientos que han marcado la evolución de nuestra sociedad. Así, a lo largo de la historia, los diferentes estilos arquitectónicos han estado siempre relacionados con diferentes periodos, hechos o corrientes artísticas que han marcado una nueva forma de entender el mundo. 

Y ahora no podía ser menos: nuestra sociedad y estilo de vida demandan soluciones ecológicas, sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. 

La importancia de la arquitectura ecológica

A pesar de que el término “arquitectura sostenible” se acuñó en 1987 aún queda un largo camino por recorrer. Sin ir más lejos, en 2018, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) alertó sobre la necesidad de una actuación contundente por parte de este sector para reducir las emisiones de CO2 causadas por el mismo. 

En este sentido, los edificios son responsables de casi la mitad de todo el uso global de energía, producen el 40% de las emisiones de gases con efecto invernadero, consumen el 25% de toda el agua potable y representan el 20% de todos los residuos sólidos producidos en los países desarrollados. Por eso, se incentivó a conseguir “un gran cambio” en la forma de construir los edificios. 

Por ello, es fundamental esta nueva forma de entender la arquitectura, ya que su principal objetivo es crear edificios sostenibles, que reduzcan la huella ambiental, el consumo de energía y sus efectos a largo plazo al concebirse como construcciones muy eficientes energéticamente hablando.

Pilares de la arquitectura sustentable

La razón de ser de este tipo de arquitectura es la construcción (y también la renovación o reforma) de casas y edificios altamente sostenibles, responsables y respetuosos para con el medio ambiente. Para conseguirlo, la arquitectura ecológica se basa en tres principios fundamentales: el uso de tecnología eficiente para la construcción, materiales renovables y un diseño innovador, que se adapte, respete y minimice el impacto negativo en su entorno. Además, debe propiciar siempre un consumo responsable y eficiente de energía. 

La arquitectura sostenible tiene en cuenta todo el proceso de construcción de una casa o un edificio: ciclo de vida de materiales, disminución de su uso, su reciclaje, el uso de energías renovables… En definitiva, este es el decálogo más importante de la arquitectura sustentable:

  1. Adecuar el diseño a las necesidades, condiciones y cultura de su ubicación.
  2. Utilizar fuentes de energía renovables.
  3. Hacer uso de materiales adecuados, durables, que puedan reciclarse o reutilizarse y que no contengan productos contaminantes.
  4. Diseñar un uso eficiente de iluminación, ventilación y agua de modo que se favorezca la eficiencia energética.
  5. Desarrollar un adecuado aislamiento térmico.
  6. Evitar la generación masiva de residuos en el momento de la construcción.
  7. Reducir las emisiones de CO2 y otros gases contaminantes.
  8. Utilizar materiales locales para evitar las emisiones por el transporte de los mismos.
  9. Los materiales deben disponer de certificaciones ambientales.
  10. Proyectar espacios saludables, viables económicamente y sensibles con las necesidades sociales.

Beneficios de la arquitectura sostenible

Los edificios sostenibles presentan las siguientes ventajas:

  • Uso de tecnologías eficientes. Este tipo de edificios incorporan tecnologías que crean ambientes más saludables, más confortables y que reducen los gastos y los residuos.
  • Menos mantenimiento. Por ejemplo, este tipo de edificios sostenibles no requieren pintura exterior con lo que se cuida el medio ambiente y el dinero del bolsillo de sus ocupantes.
  • Mayor calidad en el aire. Este tipo de construcciones utilizan fuentes de energía renovables y limpias (solar o eólica) además de fomentar el uso de técnicas naturales de ventilación.
  • Eficiencia energética. Los métodos de la arquitectura sustentable aprovechan y sacan el máximo provecho a las energías, recursos y materiales.
  • Incentivos fiscales. Las iniciativas de la arquitectura ecológica están apoyadas con incentivos tanto a nivel local, estatal o federal.

En definitiva, la arquitectura sostenible es de extrema importancia ya que sus beneficios no son sólo aplicables al aquí y al ahora sino que presenta ventajas de largo alcance. Al mismo tiempo, favorece que vivamos en un mundo más “verde”, que se preocupa por sus recursos y los utiliza con cuidado y con responsabilidad y respeto. 

Al final, no debemos olvidar que la “arquitectura sostenible” nace del término «desarrollo sostenible» que se define por la ONU como: «El desarrollo es sostenible cuando satisface las necesidades de la presente generación sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para que satisfagan sus propias necesidades».